¿Qué debemos tener en cuenta al adquirir una herramienta para monitorizar o gestionar la energía?

La monitorización y gestión de energía conllevan el manejo de una cantidad importante de información: medidas de consumo, indicadores, gráficas de datos, informes,… Por lo es necesario contar con herramientas que nos ayuden a recopilar y tratar de forma correcta todos esos datos.

¿Qué debemos buscar a la hora de adquirir una herramienta de este tipo? Sin duda, eficacia, sencillez y flexibilidad.

 

monitorización energía

 

Con eficacia nos referimos básicamente a que la herramienta nos ayude a conseguir el fin último que perseguimos al monitorizar y gestionar: ahorrar energía y reducir costes energéticos.

No solo es importante consumir menos, sino también lo es consumir mejor. Por ejemplo, se trata de mantener la temperatura de confort en un edificio utilizando el menor número de recursos posibles. Si la herramienta cuenta con indicadores de desempeño energético va a permitirnos tener el control sobre estos aspectos. En realidad, hablamos también de eficiencia.

La sencillez es un aspecto fundamental. De poco sirve que la herramienta sea buena si es de difícil manejo.

Ya hemos comentado que este tipo de herramientas maneja y nos va a reportar gran cantidad de información. Estos reportes o informes tienen que mostrarse de forma que sean fáciles de interpretar y nos ayuden en la toma de decisiones.

Una herramienta es sencilla si su funcionamiento es intuitivo y su interface amigable. Si tenemos que emplear mucho tiempo en aprender su manejo, puede ser indicativo de que la herramienta no cumple el criterio de sencillez. Es necesario que el tiempo y conocimientos que es preciso tener para su instalación y configuración sea el menor posible.

También es importante que muchas de las tareas (seguimiento de desviaciones de consumos e indicadores, generación de informes,…) estén automatizadas y no requieran de nuestra intervención. Todo esto va a redundar en que tengamos que dedicar menos tiempo a monitorizar y gestionar la energía.

En este sentido, es fundamental que la herramienta esté basada en telemedida, es decir que sea capaz de capturar en remoto los datos de consumo energético que toman los contadores de energía. De lo contrario, el usuario estaría obligado a introducir de alguna forma los datos para luego poder trabajar con ellos.

En cuanto a la flexibilidad cabe destacar que la herramienta sea multifabricante, multiprotocolo, multienergía y multivariable, es decir, que nos permita leer y manejar medidas de todo tipo (de energías varias y de otras magnitudes) independientemente de la marca o protocolo del dispositivo que realiza la medición.

La flexibilidad también va muy ligada a la movilidad,  al hecho de poder acceder a la información desde cualquier dispositivo (pc, tablet, móvil,..) y desde cualquier lugar, estemos donde estemos. Un software convencional sujeto a licencia resta mucha flexibilidad, ya que nos obliga a acceder al equipo donde se encuentra instalado para poder monitorizar o gestionar la energía. Por ello, son mucho más interesantes soluciones basadas en cloud computing.

Por último, aporta flexibilidad el hecho de contar con herramientas personalizables, es decir, que se puedan configurar de forma que cada usuario acceda y vea solo la información que necesita.

Se podrían argumentar otros criterios, pero creemos que estos son fundamentales y se deben tener en cuenta a la hora de adquirir una herramienta destinada a monitorizar o gestionar energía.

 

 

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