Las 7 fases para implantar con éxito un Sistema de Gestión ISO 50001 (II): política y planificación energética

Tras el post anterior, en este artículo detallamos las dos primeras fases para implantar con éxito un Sistema de Gestión Energética según la norma ISO 50001: Política Energética y Planificación Energética.

1. POLÍTICA ENERGÉTICA

Para implantar un Sistema de Gestión Energética (SGE) basado en ISO 50001 es imprescindible establecer una política energética, cuyo éxito dependerá de que se cumplan previamente los siguientes requerimientos:

  1. Demostrar liderazgo y compromiso

La alta Dirección de la organización deberá acoger y demostrar un firme compromiso hacia el SGE y asegurar que va a proporcionar los recursos necesarios (económicos y de personal) para su cumplimiento. Este apoyo lo ha de transmitir a todos los empleados para fomentar su participación en el proceso.

  1. Establecer un objetivo

Identificar y comunicar la meta (que es la reducción de energía) para cumplir con los objetivos de negocio, tales como controlar la volatilidad del coste de la energía o mejorar la eficiencia de las operaciones.

  1. Crear un equipo de Gestión Energética

En lo que respecta a personal se formará un equipo, cuya composición y tamaño variará de una organización a otra, que se encargará de la puesta en marcha del SGE.

También se designará a un representante de la propia Dirección para aprobar y dirigir el plan de formación del mismo, asegurar que las operaciones se llevan a cabo de forma efectiva a lo largo de todo el proceso, e informar regularmente a la Alta Dirección del desempeño energético.

Formar un equipo multidisciplinar es fundamental para el éxito del SGE. Idealmente contribuirán miembros de áreas operacionales fundamentales tales como I+D, compras, Ingeniería y procesos, mantenimiento, medioambiente, etc., y también agentes externos procedentes de utilities, proveedores o consultores.

  1. Proporcionar recursos

Además de los recursos de personal y económicos, los tecnológicos se han convertido en indispensables a la hora de gestionar la energía. Por ejemplo, medidores o sistemas para monitorizar los consumos es una inversión muy pequeña en comparación a las horas que requeriría de mano de obra.

En un segundo término, y para corroborar su compromiso por mejorar la gestión energética, la empresa ha de tener una política energética que marque la dirección a tomar y que organice estratégicamente todos los aspectos energéticos, de manera que se consigue alcanzar los objetivos establecidos y que todos los miembros de la organización lo aplican en sus actividades diarias.

Ahora bien, para asegurar su buen funcionamiento, ¿qué debe cumplir y contener la política energética?

  1. Coherencia con la naturaleza y alcance del uso de energía de la empresa.
  2. Compromiso por cumplir con los requisitos legales y otros requisitos.
  3. Compromiso por una mejora continua del rendimiento energético.
  4. Apoyo a la adquisición de productos y servicios de eficiencia energética.
  5. Marco para establecer y revisar los objetivos energéticos.
  6. Compromiso por asegurar la disponibilidad de información y los recursos necesarios para cumplir con dichos objetivos.
  7. Asegurar su documentación, comunicación y comprensión dentro de la organización.
  8. Revisarla periódicamente y actualizarla si es preciso.
  9. Firmada por la Alta Dirección.

 

2. PLANIFICACIÓN ENERGÉTICA

Es una fase fundamental para el éxito global de la implementación del Sistema de Gestión Energética, ya que comprender el uso presente y pasado de la energía ayuda a la organización a identificar oportunidades de mejora de su desempeño energético y obtener así beneficios financieros.

La planificación energética implica un proceso semejante al de una auditoría, por lo que requiere bastante especialización y conocimientos técnicos por parte de los involucrados (fundamentos de la energía, técnicas de optimización energética, análisis de los datos, métricas de rendimiento energético, etc.).

 

La fase de planificación energética es fundamental para el éxito del SGE. Ayuda a la organización a identificar oportunidades de mejora y obtener así beneficios financieros

 

Esta fase consta de los siguientes pasos:

  1. Identificar el alcance del SGE y comprender los requisitos legales y otros requisitos.

El equipo deberá tener conocimiento de la legislación vigente (local e internacional) en materia de eficiencia energética, los permisos requeridos para operar, así como las barreras impuestas y las oportunidades alcanzables.

También han de considerarse otros compromisos adquiridos con terceras partes, por ejemplo asociaciones empresariales, proveedores, transportistas, etc.

  1. Revisión energética

La planificación energética demanda un inventario de todas las actividades de consumo energético significativas. ¿Qué se entiende por “significativas”? Aunque la norma no establece ningún criterio, se puede intuir que la categorización lógica de “significancia” sería según el mayor o menor consumo que tenga cada indicador. Una correcta valoración es muy importante para el éxito del proceso.

Las claves para asegurar el éxito de la Revisión Energética según ISO 50001 se resumen en:

  1. Identificar las fuentes de energía que se están empleando y recopilar el máximo número de datos sobre el uso y consumo (pasado y presente).
  2. Identificar las áreas que afectan significativamente al uso de la energía: desde instalaciones, equipos, sistemas y personal a todas aquellas variables que afecten al proceso.
  3. Determinar y analizar el desempeño energético actual de esas áreas de uso significativas.
  4. Estimar el uso y consumo futuro de la energía.
  5. Identificar y proponer oportunidades de mejora

La frecuencia y profundidad de la revisión energética debe reflejar todos los factores relevantes que a priori pueden parecer secundarios, como la antigüedad de las instalaciones, revisiones realizadas con anterioridad, oportunidades de la estructura, etc.

  1. Indicadores de desempeño energético

Identificar, seleccionar y comunicar los principales indicadores de desempeño (ver el top 10 de IDEns) ayuda a entender cómo está funcionando el Sistema de Gestión Energética, lo que contribuye a asegurar que la empresa está alineada con los esfuerzos realizados en el SGE y facilita el camino a seguir para hacer los ajustes y mejoras necesarias.

Para asegurar que los indicadores se definen correctamente, hay que hacerlo con la mayor precisión posible, subrayando el alcance y límites de cada uno y, aunque suene obvio, especificando la métrica en la que se mide. Además, lo ideal es seleccionar indicadores que aporten más información durante las revisiones por parte de la Dirección y les sirvan de ayuda a la hora de tomar decisiones referentes al SGE.

  1. Línea base energética

Como resultado de la revisión energética podremos definir la línea base energética, que nos servirá como referencia (cuantitativa) para medir el desempeño energético, pues refleja el alcance real de las actividades que estamos revisando.

En este punto es conveniente diferenciar entre una línea base establecida exclusivamente con el histórico de consumos, o bien una línea base que determine, mediante un análisis de regresión, cuál es la relación entre el consumo energético y las diferentes variables externas que lo condicionan (Temperatura, Producción, Ocupación, etc.).

línea base energética 

Si quieres profundizar sobre la línea base, te recomendamos que leas nuestro post

¿Cómo establecer líneas de base en un sistema de gestión energética ISO 50001?

 

  1. Objetivos, metas y planes de acción

La última etapa de la planificación consiste en definir los objetivos energéticos y posteriormente los planes de acción.

Enumerar unos objetivos claros y medibles es crucial para comprender los resultados deseados, desarrollar estrategias efectivas y obtener mayores ganancias. Unos objetivos bien establecidos guiarán el día a día de las personas implicadas en la toma de decisiones, además de servir de base para monitorizar y medir el progreso. Al mismo tiempo, comunicar las metas puede ayudar a motivar al personal de toda la organización para que aumenten sus esfuerzos en pro de la gestión energética y su mejora continua.

En términos generales, los objetivos deberían ser consistentes con la visión de la empresa y los objetivos corporativos. Luego se transformarán en objetivos y metas prácticas, aplicables a cada segmento del negocio y a cada sede, y eventualmente en cada unidad que forma parte del proceso.

Una vez definidos los objetivos, la organización puede desarrollar una hoja de ruta que ayude a sistematizar el proceso de implementación de las medidas de rendimiento energético. Este plan de acción será actualizado regularmente para reflejar los logros obtenidos, los cambios en la gestión o en las prioridades.

Aunque el alcance y escala del plan de acción puede variar de una organización a otra, el punto de partida siempre es común para todas ellas: definir el proceso y los objetivos técnicos, incluyendo el sistema de monitorización más apropiado y determinar los roles y recursos internos y externos.


¿Cómo me puede ayudar SMARKIA 50001 a implantar con éxito estas dos fases?

Mediante SMARKIA 50001 se podrá realizar la gestión integral de todos los parámetros concernientes al SGE.

Una vez establecida la política energética, y utilizando la funcionalidad de gestor documental avanzado de la plataforma, dicha política podrá ser consultada, modificada, versionada o compartida entre los usuarios de la plataforma en cualquier momento.

Acorde con su importancia dentro del SGE, la Planificación energética representa el punto donde se va a realizar el análisis detallado del desempeño energético en nuestro centro de trabajo.

Por ello, mediante Smarkia 50001, se podrán caracterizar y modelar las diferentes características de un centro de trabajo, definiendo en detalle las diferentes instalaciones que lo componen, la infraestructura de medida instalada así como las diferentes normas y requisitos legales de aplicación en función de la tipología de centro de trabajo. La gestión y cumplimiento de todos los requisitos legales de aplicación se realizará de forma automática en la plataforma, estableciendo tareas para los usuarios involucrados y evaluando su cumplimiento.

Con esta caracterización del centro de trabajo, la plataforma realizará de manera automática la revisión energética del mismo, estableciendo y cuantificando el consumo energético en las áreas de uso significativo de la energía. Una vez realizado este análisis, la plataforma mostrará mediante un diagrama SANKEY cuál es el flujo que sigue la energía desde que entra a la plataforma en forma de combustible/fuente de energía hasta que se consume o pierde en las instalaciones finales.

Diagrama Sankey

Flujo de la energía en diagrama Sankey

 

Asimismo, se podrá hacer el seguimiento completo de las oportunidades de mejora desde que surgen (a partir de la revisión energética) hasta que se convierten en objetivos de mejora, realizando un análisis del ahorro conseguido con la implantación de dichos objetivos.

Para determinar estos ahorros, así como para realizar el seguimiento del desempeño energético del centro de trabajo, la plataforma permite la configuración y cálculo automático de las líneas base energéticas en sus dos vertientes posibles, por un lado basadas en los consumos históricos y por otro estableciendo la relación entre estos consumos y las variables externas que los condicionan. 

Como último punto para completar la definición de la planificación energética, la plataforma permite la identificación y seguimiento de los diferentes IDEns o KPIs que caractericen el desempeño energético del centro de trabajo.

 

En el próximo post continuaremos explicando el proceso de implantación de un sistema de gestión energética basado en ISO 50001. Síguenos en Twitter, LinkedIn o Google+ para no perdértelo.

 

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