El cambio de horario y el ahorro energético

El pasado fin de semana, la madrugada del domingo, los relojes se adelantaron una hora, de forma que tras la 1:59, vinieron las 3:00, quitando así una hora de sueño. Se trata de una medida que inicialmente se implantó buscando un ahorro de los recursos energéticos, pero que en la actualidad surgen voces que la tratan más de costumbre que de medida para la optimización de los recursos.

El origen del cambio de hora

Ya antiguas civilizaciones como los egipcios se percataron de que los días no tenían el mismo tiempo de luz natural a lo largo de todo el año, por lo que iban adaptando sus medidas temporales a esas diferencias. En la sociedad moderna, a finales del siglo XIX y principios del XX, fueron surgiendo voces que promulgaban medidas para ir adelantando la actividad diaria con la finalidad de hacer y aprovechar lo máximo posible durante las horas de sol, y reducir así el uso de combustibles para iluminar durante la noche. El cambio horario en los países europeos se remonta a la segunda década del siglo pasado, Alemania retrasó una hora el reloj durante la Primera Guerra Mundial para ahorrar carbón. Tras ellos, otros países se fueron sumando, principalmente en periodos de guerra.

Horario de verano

¿Se produce en todo el mundo?

No, unos 70 países son los que actualmente aplican el horario de verano. Algunos países lo han tomado como medida en el pasado, pero actualmente no lo emplean, como Armenia. Otros países cambian solo en algunas regiones como en el caso de Brasil, Canadá y Estados Unidos. Y algunos, como Argentina o Bolivia, nunca lo han implantado. En Europa, es obligatorio desde 1981, y más tarde se marcaron los últimos domingos de marzo y octubre para efectuar los cambios.

La hora del día y el consumo energético

Los consumos energéticos que más se ven afectados por la hora del día son tres:

  • El transporte. El cambio horario es igual para todos, por lo que las condiciones de tráfico se mantienen constantes en cada momento del día, por lo que el cambio de hora no le afecta en cuanto a términos de consumo.
  • La iluminación. En este punto habrá que separar en tres, la iluminación pública, la de los hogares y la de las empresas.
    • La iluminación pública, aunque varíe el la hora, siguen siendo el mismo número de horas de noche, por lo que no se ve afectada.
    • La iluminación en los hogares
    • La iluminación en los puestos de trabajo se intensifica cuando estos se realizan en el interior de edificios, o en el exterior en condiciones de visibilidad reducida, principalmente si es de noche.
  • La climatización. Los avances tecnológicos en materia de iluminación han permitido optimizar enormemente los consumos eléctricos, por lo que quizá no deba ser el principal motivo que justifique este cambio. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía en este estudio, determinó, que los gastos de climatización son 7 veces mayores que los de iluminación en la costa mediterránea, y hasta 20 veces mayor en la zona más continental. Por lo tanto, el verdadero potencial energético se sitúa en el clima.

¿De verdad ahorra energía?

En los últimos años son varias las voces que discrepan de dichos ahorros, si estos ahorros repercuten en las empresas o en los hogares, o que, con la innovación y avances en eficiencia energética en los últimos cuarenta años, permiten ahorros del 80% en los sistemas de iluminación, lo que hace discutible el cambio horario.

Según la Asociación de Consumidores Eléctricos (ANAE), en abril “siempre se registran caídas drásticas de consumo, obteniéndose de media, el mínimo anual”. Pero más que por el cambio horario, el ahorro viene más por el aumento de temperaturas o por los calendarios laborales al contar con más festivos.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), indicó en el mes de octubre del pasado año, que los cambios de hora podrían conllevar ahorros de hasta los 300 millones de euros. Este potencial ahorro, no solo se justifica con el cambio horario, se necesita además que este vaya acompañado de una actitud acorde, evitando el consumo de sistemas de iluminación artificial en las horas de luz natural, o el aprovechamiento de la misma en edificios industriales o del sector terciario. De forma que el cambio horario por sí solo no es suficiente. La Comisión Europea, reconoce que este ahorro es “relativamente pequeño”.

Por el contrario, Ecologistas en Acción realizó un estudio observando los consumos eléctricos días antes y después del cambio horario, sin obtener con ellos diferencias apreciables en cuanto a consumos. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de California por Matthew Kotchen, observó en el cambio horario un leve ahorro en luz eléctrica, y un considerable aumento en el consumo de los sistemas de climatización.

Según la Comisión Europea, el cambio horario es positivo no solo en el sector energético, sino, además, en otros sectores como el transporte, las condiciones de trabajo, las comunicaciones, la saludo, la forma de vida, el ocio, el turismo… Por eso, la Directiva 2000/84/CE, marca un calendario común para establecer el horario de verano en todos los Estados Miembros sin excepción.

El primer lunes del horario de verano

Según Red Eléctrica, el lunes 27 de marzo, primer lunes del horario de verano, en España se consumieron 704 Gigawatios, lo que supone un 9% más frente el lunes anterior, 20 de marzo, cuyo consumo solo fue de 646 GW. Lo que hizo que, aunque el precio de la energía del día 27 fuera inferior, hubiera un mayor coste energético frente al último lunes del horario de invierno.

Esa bajada en el precio de la energía, se debe a que el cambio horario ha permitido un 26% más de aprovechamiento de la energía que proviene de fuentes renovables.

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