Diferencias entre Auditoría Energética o Sistema de Gestión Energética para cumplir con el RD 56/2016

Desde la entrada en vigor del Real Decreto 56/2016, todas aquellas empresas que hayan cumplido la condición que marca el mismo (Un vistazo rápido al Real Decreto 56/2016) al menos dos ejercicios consecutivos, tienen hasta el próximo 15 de noviembre de este año para realizar la correspondiente auditoría energética. Es por eso que hoy hemos decidido repasar un poco las diferencias entre cumplir con la normativa mediante una auditoría energética, o por medio de un Sistema de Gestión Energética.

Auditorías Energéticas

La auditoría energética, es una vía para analizar sistemáticamente los consumos energéticos de un edificio, industria o procesos, determinando cuándo, dónde y cómo se consume la energía, con el fin de identificar oportunidades de ahorro y definir las medidas para el mismo. Según el Real Decreto 56/2016, solo es obligatorio realizar una auditoría cada cuatro años, siendo una fotografía en un momento puntual de la empresa, dificualtando el seguimiento de las medidas y la evolución de las mismas. Además, que solo sea necesario realizarla cada cuatro años, la convierte en una opción muy interesante para aquellos que únicamente busquen cumplir con el Real Decreto.

Los pasos a seguir para realizar una auditoría energética:

  • Reunión preliminar, intercambio de información sobre la situación actual, qué se ha hecho en materia de eficiencia energética.
  • Definir el propósito de la auditoría, con las expectativas y resultados esperados de la misma. No todas las auditorías tienen el mismo fin, por lo que es un apartado importante.
  • Marcar el alcance de la auditoría, definiendo el marco de actuación, qué se va a estudiar y el nivel de detalle de la misma. Para que los resultados sean los esperados debe quedar muy claro este punto, desde el que solo quiera cumplir con el Real Decreto, hasta aquel que quiera optimizar al máximo el consumo de sus instalaciones.
  • Análisis de consumos y costes, se pide la facturación energética de los últimos 12/24 meses, marcando patrones de comportamiento a seguir.
  • Se comparan distintas instalaciones en función de lugar y tiempo, así como con otras industrias similares o del sector siempre que sea posible.
  • Desarrollar los patrones de comportamiento en función del tiempo.
  • En este punto del análisis es importante llevar a cabo un análisis de usos y aspectos energéticos. Realizando esa imagen o fotografía clara de dónde y cómo se está utilizando la energía.
  • Para acabar, se evalúan las oportunidades de ahorro, cambio y mejoras de equipos y operaciones o procesos. Las primeras suelen tener un recorrido muy corto, lo que más interesa es mejorar principalmente la segunda. Además, puede darse que haya que investigar de manera más detallada para sacar todo lo posible a respecto.

Lo peor de esta opción es, que suele llevar varios meses de elaboración y que al hacerse un imagen de un momento concreto sobre el consumo ya realizado de la empresa, sugiere posibles oportunidades de ahorro, pero sin poder hacer un seguimiento de la evolución de esos puntos a mejorar. Por otro lado, la parte positiva para aquellos que únicamente deseen cumplir con los requisitos, por falta de recursos o por desinterés, no tendrán que preocuparse más que cada cuatro años.

Sistemas de Gestión Energética

Con los Sistemas de Gestión Energética, lo que se evalúa, es la estrategia o protocolo a seguir para, implicando a la organización, mejorar la eficiencia energética de la misma. Si el Software de Gestión Energética cuenta con la ISO 50001 no es necesario llevar a cabo la auditoría, pudiendo realizar la propia entidad todas las labores de la optimización, monitorizando y controlando en todo momento las acciones marcadas, pudiendo llevar a cabo una autentica optimización energética, y logrando su consecuente ahorro.

El seguimiento de SGEn hará que, con costes inferiores, y repartidos en plazos a lo largo de esos cuatro años, ese coste se convierta en una inversión, pudiendo hacer una mejora continua de la eficiencia energética. Especialmente, en el caso de aquellas organizaciones con varias sedes, o que ya tengan sistemas de gestión energética ya instalados, y así aprovechen para seguir optimizando sus consumos energéticos, y cumplan con el Real Decreto 56/2016.

Y es que, monitorizando continuamente los consumos y los factores que en él inciden, se pueden detectar desviaciones respecto a la tendencia gracias a las líneas base, y en cualquier momento, lugar y dispositivo. Permitiendo, además, analizar y estudiar las posibles desviaciones, con los costes desgranados por centro de trabajo, línea de producción, equipo o unidad productiva.

Y es que, con SMARKIA 50001, no necesita auditorías, por lo que puede aprovechar una obligación como el RD 56/2016 para gestionar el consumo energético y conseguir con ello un ahorro importante en su empresa.

Los pros en este caso es la monitorización constante y la evolución que conlleva en la optimización del consumo energético, de manera que aquellas empresas realmente comprometidas y dispuestas a reducir su consumo energético, optimizarán su consumo y podrán reducir notablemente sus factura. Mientras que, por el contrario, el software de gestión energética, precisa de un compromiso por parte de la organización, ya que esto es una labor continuada y que debe de seguirse y trabajarse para que se den unos auténticos resultados en la reducción de consumo.

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