Consejos para ahorrar energía en la industria

No todas las organizaciones consumen recursos de la misma manera, cada sector, industria o empresa tiene unas necesidades energéticas particulares respecto a las que pueda presentar otra instalación. Por ejemplo, una central térmica que produce electricidad necesitará toneladas de carbón para funcionar, así como grandes cantidades de agua que convendría tener en cuenta; la electricidad que aquí se genera, será el principal consumo energético de oficinas cuya principal herramienta de trabajo sean dispositivos electrónicos; o en hoteles, cuyos consumos energéticos se reparten casi a la mitad entre energía eléctrica y gas natural, además de tener en cuenta en este sector el consumo de agua o de climatización e iluminación al ser partidas importantes de la factura energética; mientras que para proveer a las anteriores de diferentes productos y suministros, una empresa de transporte consumirá grandes cantidades de derivados del petróleo como son el gasoil o la gasolina (al menos hasta que los vehículos eléctricos tomen las carreteras).

Es muy difícil marcar una serie de puntos específicos para cada sector, ya que en cada subsector e incluso en cada centro, las necesidades energéticas son muy diferentes. En el caso de la industria podríamos ir desagregando en alimentaria, automovilística, textil, química, petrolera, electrónica… y luego a su vez en otra clasificación en cada uno de esos grupos, y así hasta que se llegue casi al caso concreto de cada centro, ya que difícilmente se encontrarán dos fábricas iguales.

Ahorro energético en la industria

Para ahorrar en la factura energética, lo mejor es conocer los consumos concretos de la instalación y a lo largo de las distintas partes del proceso productivo, de manera que se pueda estudiar y analizar dónde y cómo se pueden realizar acciones o mejoras para reducir los consumos.

En el caso de la industria, hay una serie de consejos genéricos a tener en cuenta a la hora de realizar los estudios previos o para controlar los consumos y costes energéticos.

  • Revisar las fuentes de energía que se usan actualmente y valorar la opción del autoconsumo instalando energías renovables, por ejemplo, en tejados o espacios en desuso.
  • La climatización siempre es un elemento de gran consumo en cualquier proceso industrial (aire acondicionado, refrigeración industrial, calefacción…), por lo que seleccionar equipos de bajo consumo, realizando revisiones y un mantenimiento periódico, evitará que se dispare la factura energética.
  • Es importante el uso de aislantes térmicos para evitar que intercambios de temperatura en el proceso o con el exterior aumenten los consumos.
  • Controlar los consumos de otros factores importantes como puede ser el agua implantando medidas de ahorro de los mismos.
  • Uso de componentes eficientes en el proceso, de manera que para desempeñar correctamente su función consuman la energía realmente necesaria. Además, un correcto mantenimiento de la instalación permitirá que estos menores consumos se mantengan y no aumenten de manera exponencial con el paso del tiempo.
  • Incorporar tecnología led en iluminación reducirá notablemente los consumos, así como contar con temporizadores para controlar los horarios de uso o apagado o detectores de presencia en las zonas de poco tránsito.
  • Un mantenimiento constante de los elementos del proceso lo convertirá a este en energéticamente eficiente.
  • Sustituir la maquinaria más antigua u obsoleta por equipos modernos con mejores rendimientos y una menor demanda energética.

Estos son algunos puntos genéricos a tener en cuenta, pero hoy en día los departamentos de eficiencia energética de las compañías, así como los asesores y gestores energéticos externos, cuentan con herramientas que recogen y monitorizan los consumos y mediciones de variables relevantes para conocer los rendimientos energéticos, al tiempo que se analizan y estudia la manera de optimizar los consumos y costes energéticos.

De esta forma, con sistemas de monitorización y gestión energética como SMARKIA, podrán conocerse en tiempo real, monitorizarse, y optimizarse los consumos energéticos del proceso, logrando importantes ahorros, ya que en este sector la factura energética es elevada.

Mejorar la eficiencia energética en las organizaciones, analizando y gestionando los consumos mediante el uso de sistemas de monitorización y gestión energética tienen importantes ventajas:

  • Contar con información relevante y actual sobre los consumos en el proceso.
  • Importantes ahorros energéticos y económicos, incluso implantando medidas que no requieran inversión.
  • Mejor rendimiento de los elementos gracias a un mantenimiento predictivo al detectar de fallos tempranos en los sistemas por aumentos de los consumos.
  • Aumento de la vida útil de los dispositivos en condiciones óptimas.
  • Reducción de la huella de carbono de la industria al disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del proceso productivo

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